miércoles, 15 de junio de 2016

Los agricultores deberían poder vivir con dignidad vendiendo sus productos


"Los agricultores deberían poder vivir con dignidad vendiendo sus productos, y no deshacerse de ellos y venderlos a un precio inferior al coste de producción" (Edward Czesak)

No todo parece funcionar a la perfección en la cadena de suministro de alimentos. Los agricultores aceptan el dictado de las grandes cadenas de distribución por temor a que sus productos no se comercialicen. Y, con frecuencia, se ven obligados a vender a pérdida. Sus manifestaciones en toda Europa muestran su grado de desesperanza. El Parlamento Europeo adoptó el 7 de junio una resolución que reclama legislar para acabar con estas prácticas comerciales desleales.

El eurodiputado conservador polaco Edward Czesak criticó los "retrasos en los pagos de los productos entregados", e hizo hincapié en que las cadenas de supermercados obligan "a los vendedores a cargar con diversos costes de promociones, transporte y almacenamiento".

La resolución aprobada por el Parlamento Europeo (PE) reclama que la Comisión Europea presente propuestas contra las prácticas comerciales desleales en la cadena de suministro alimentario. El documento del PE mantiene que los sistemas voluntarios y de autorregulación con los que se ha afrontado estas prácticas han arrojado hasta ahora resultados muy limitados.

Ingresos equitativos

Los eurodiputados defienden que los agricultores y los ganaderos deben lograr unos ingresos equitativos, y que su capacidad de negociación debe mejorar. Añaden que las relaciones entre los productos de alimentos, los proveedores y los distribuidores deben ser justas y transparentes. Y subrayan que de esta manera se garantizará a los consumidores una oferta más amplia para elegir. También destacan que las prácticas comerciales leales deberían contribuir a evitar el exceso de producción y que se malgasten los alimentos.

La resolución de carácter no legislativo fue aprobada con 600 votos a favor, 48 en contra y 24 abstenciones.

martes, 14 de junio de 2016

Prorrogadas las medidas de apoyo para los productores de frutas y hortalizas frente al veto ruso



El reglamento da continuidad a las medidas actuales, durante un año más, a partir del 1 de julio de 2016, fecha en la que finaliza la vigencia del actual reglamento

A petición española, se incluye el caqui como producto elegible para recibir ayudas

La Comisión Europea ha publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) un reglamento que prorroga las medidas de apoyo para los productores de determinadas frutas y hortalizas frente al veto ruso. La publicación de este reglamento responde a las peticiones que ha venido realizando el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ante la necesidad de dar continuidad a las medidas de apoyo mientras se mantenga el veto ruso. 

Así, estas medidas comenzarán a aplicarse a partir del 1 de julio de 2016, fecha en la que finaliza la vigencia del actual reglamento, cuestión que ha sido prioritaria para España ya que nos encontramos en plena campaña de fruta de hueso. 

En concreto, el reglamento establece el mismo tipo de medidas que se venían aplicando desde el comienzo del veto, en agosto de 2014, que se concretan en retiradas del mercado y cosecha en verde y no cosecha.

En lo que se refiere a los productos que pueden ser objeto de ayuda, se mantienen los que venían siendo elegibles, como manzanas, peras, ciruelas, uvas de mesa, kiwis, tomates, zanahorias, pimientos, pepinos y pepinillos, naranjas, clementinas, mandarinas, limones, melocotones y nectarinas, coles, coliflores, brócoli, champiñones y frutos rojos. Además, se añade a la lista la cereza y el caqui, este último incluido a solicitud españolas. 

En cuanto a las cantidades máximas subvencionables, España sigue siendo el segundo país en cupos asignados, sólo por detrás de Polonia, principal país afectado por el veto ruso.

sábado, 11 de junio de 2016

El PE pide que la UE actúe contra las prácticas comerciales desleales

Images/ European Union-EP

El Parlamento quiere que la Comisión plantee medidas contra las prácticas comerciales desleales en la cadena de distribución de alimentos, para garantizar ingresos justos a los productores y variedad de elección a los consumidores, según una resolución aprobada el martes. El objetivo debe ser aumentar la transparencia y la equidad en las relaciones entre los productores, proveedores y distribuidores y combatir, de paso, la sobreproducción y despilfarro.

"Las iniciativas adoptadas hasta ahora no han sido efectivas. Creemos que hay que hacer más para mejorar el equilibrio entre los proveedores y los supermercados, y especialmente los hipermercados, sobre todo para hacer frente al denominado “factor miedo”. También pedimos a la Comisión que desarrolle instrumentos para combatir las prácticas comerciales desleales”, afirmó el ponente Edward Czesak (ECR, Polonia). "Todos los actores en la cadena de suministro deben tener los mismo derechos”, agregó.

Los desequilibrios en la cadena de distribución deben abordarse de manera urgente para aumentar la capacidad negociadora de los productores, dice la resolución, que salió adelante con 600 votos a favor, 48 en contra y 24 abstenciones. Los eurodiputados inciden en que la venta por debajo del coste y el uso de alimentos básicos, como los lácteos, la fruta y las hortalizas, como “productos reclamo” por parte de las grandes cadenas, es una seria amenaza para los productores europeos.

Los agricultores y las pequeñas y medianas empresas son especialmente vulnerables a las citadas prácticas comerciales desleales, enfatiza el texto. En ocasiones se ven forzados a vender a pérdida, por ejemplo cuando los supermercados les obligan a asumir las rebajas y promociones. Los consumidores también se ven perjudicados, ya que la oferta se reduce y también su posibilidad de acceder a productos nuevos e innovadores.

Reglas estrictas para hacer frente al “factor miedo”

La resolución destaca que los sistemas de auto-regulación voluntarios han tenido hasta la fecha “resultados limitados” al no aplicarse de manera efectiva, por representación insuficiente de los agricultores, los conflictos de intereses entre las partes implicadas, unos mecanismos de resolución de litigios incapaces de reflejar el “factor miedo” entre los proveedores y el hecho de que no se aplican a toda la cadena de suministro. Hacen falta medidas a nivel comunitario contra las prácticas comerciales y para asegurar a los agricultores y consumidores unas condiciones justas de venta y compra, añade el texto.

El Parlamento considera que la Iniciativa de la cadena de suministro y otros sistemas voluntarios a nivel nacional y comunitario deben promoverse, como complemento a mecanismos de aplicación eficaces y sólidos en los Estados miembros, garantizando el anonimato de las denuncias y la imposición de sanciones disuasorias, y unido a un procedimiento de coordinación europeo. Los eurodiputados animan a los productores y comercializadores, incluidas las organizaciones de agricultores, a participar en este tipo de iniciativas.

Contexto

Las prácticas comerciales desleales consisten, por ejemplo, en retrasar los pagos, restringir el acceso al mercado, modificaciones unilaterales o retroactivas de las condiciones contractuales, anulación repentina e injustificada de un contrato, transferencia a los proveedores de los gastos de transporte y almacenamiento, participación obligada en promociones, obligación de pago por la colocación de productos en lugares destacados en los comercios, imposición de la devolución incondicional de mercancías no vendidas y presiones para reducir los precios.

La UE ya cuenta con legislación para combatir prácticas desleales del comerciante al consumidor (directiva 2005/29/EC), pero no hay reglas específicas para mediar entre los agentes de la cadena de distribución, aunque algunas prácticas sí están cubiertas en la legislación de competencia.

Procedimiento: resolución NO legislativa

jueves, 9 de junio de 2016

Entre todos la mataron y ella sola, se murió

Este artículo pretende ser una llamada a la unidad de todas las organizaciones del sector agrario, en torno al problema de la comercialización de frutos, y una invitación a dichas organizaciones, a sumarse a la propuesta de modificación del sistema de comercialización de la asociación Agricultura Viva en Acción.


El 29 de mayo de 2016, vimos aparecer una noticia en prensa en la que COAG, UPA Y ASAJA, proponen, de forma conjunta, como solución a los actuales problemas de comercialización en el sector agrario, implantar un contrato de compra – venta. Es cierto que la ley exige la documentación de las operaciones en el sector, pero ese documento por sí solo, sería algo (dicho sea con todos los respetos) tan simplista, que crearía un problema añadido. Vamos a explicarlo muy brevemente. En definitiva, proponen resolver los problemas de los bajos precios, con un acto dispositivo, al momento de la entrega de los frutos. Un agricultor debe vender a su cooperativa, alhóndiga, o SAT y deben fijar entre ellos un precio, o las condiciones en las que este precio debe ser fijado. El agricultor tratará de obtener el mayor precio posible y la comercializadora pagar el menor precio posible, ya que ante un mercado tan plagado de incertidumbres, deberá obrar con criterios de prudencia (Lo que todos conocemos como “no pillarse los dedos”).Con esa propuesta, se traslada a los productores y comercializadores de origen, ese acto o negocio jurídico (El contrato de compra-venta). Agricultores y comercializadores de origen serán competidores. Lucharán entre sí a la hora de fijar el precio. 
Cuando se rompe el interés común o la unidad en origen,son devorados por el mercado.Esto es lo que llevamos viviendo durante los últimos treinta años en el campo español y se puede hacer extensivo al sector agrario en toda Europa. Dividido el campo, ganan los especuladores, imponen condiciones y se ahorran problemas. 

La asociación AGRICULTURA VIVA EN ACCION, trabaja desde el mes de febrero de 2016 con una propuesta, en forma de proyecto, que se ha ido presentando a las comercializadoras de origen y algunos miembros de la administración, en la que un contrato de compra-venta representa tan sólo un punto en una línea ideal de un metro de longitud, que mediría la propuesta. 

Creemos que hay que crear una nueva conciencia. Los productores y comercializadores en origen, cumplen una función social innegable. Crean y traen al mercado los alimentos básicos para la población y las materias primas para la industria agro-alimentaria. Las preguntas que tendríamos que hacernos son: ¿queremos que nuestro campo sea la fuente de nuestros alimentos? O por el contrario ¿preferimos dejar al arbitrio de otros el hecho de que en un futuro tengamos con qué alimentar a nuestra población? Desde Agricultura Viva en Acción lo tenemos claro: Nos quedamos y queremos nuestro campo como fuente, segura y de calidad, de nuestros alimentos.

AGRICULTURA VIVA EN ACCIÓN. " COMPARTE PUEDE QUE TUS AMIGOS NO SE ENTEREN Y LES INTERESE " Gracias